Entrevista a Lorenzo Silva

“Si sólo escribes sobre personajes que se te parezcan, no haces novelas, haces diarios encubiertos”

Lorenzo Silva

A sus casi 43 años, Lorenzo Silva compagina con mucha vitalidad y una permanente sonrisa su trabajo de abogado con la faceta de escritor, por la que es más ampliamente conocido. Ha sido asesor fiscal, auditor de cuentas, ganador del premio Nadal en el 2000, y también es padre. Vive con un pie en Barcelona y otro en Getafe, ciudad a la que se encuentra ligado desde su infancia, y que ha sido escenario de varias de sus novelas. Entre libro y libro aún le queda tiempo para dar cursos de literatura (como el que finalizó el pasado 9 de mayo en el Centro de Poesía de Getafe). A todo ello hay que sumarle el que, aunque sea a la carrera, encuentre hueco para concedernos una entrevista a las 21:51 de la noche. “¿Tienes medio de transporte?” “Pensaba volver en Metro…” “No te preocupes, te llevo yo y me haces la entrevista por el camino.” Eso sí, antes la llamada de rigor a sus hijos. “Espero que no te importe. Siempre los llamo antes de que se vayan a dormir”. Atardece en añil y malva en el Centro de Poesía de Getafe. A bordo de un nada modesto Volvo, Lorenzo Silva responde con naturalidad y confianza a las preguntas, sin apartar los ojos de la carretera y mostrando durante todo el trayecto esa sonrisa que parece ser una parte más de su rostro.

Son dos los libros suyos que han sido adaptados al cine, y en la actualidad es común la crítica a la literatura contemporánea en la que se le acusa de estar contaminada por el cine. ¿Diría que sus libros han sido adaptados al cine porque son muy cinematográficos? Bueno, yo creo que la literatura es más cinematográfica ahora que en el siglo XVII, lógicamente (risas). Tiene más peso el cine del que tenían a lo mejor la imagen o la ilustración. Y no sólo el cine, también determinado tipo de contenidos audiovisuales, que antes no existían. Pero creo que a fin de cuentas si alguien hace literatura es porque quiere hacer literatura, porque utiliza recursos literarios. Se dirige al lector y busca transmitir emociones, historias, personajes y demás con la palabra. Eso es lo que yo hago cuando escribo. Que me hayan adaptado novelas al cine no sé si tiene que ver con el hecho de que sean cinematográficas en sí mismas tanto como con el hecho de que alguien, que es quien ha hecho la película, ha visto una película en la historia. Yo, personalmente, creo que las dos novelas mías que han adaptado al cine no son precisamente las más fáciles de trasladar en imágenes. Son dos historias que yo concebí muy literariamente, donde el lenguaje tiene una importancia fundamental y donde hay un narrador en primera persona; continuamente estás teniendo discursos, que es algo muy poco cinematográfico. No sé, yo no rechazo la influencia del cine. Me parece que es un material más para el escritor, y a mí me interesa mucho. Pero sí es mucho suponer que, porque alguien escriba en el siglo XXI, ya no ha leído. Yo creo que la vida da como para ver películas y leer libros.

Teniendo en cuenta que se implicó más en la película de La flaqueza del bolchevique que en la de El Alquimista impaciente, con total sinceridad, ¿con el resultado de cuál de las dos películas se siente más satisfecho? ¿Cuál le parece mejor, no sólo como adaptación al libro, sino como producto cinematográfico en sí? Tú quieres que me pelee con uno de los dos directores, que son los dos amigos míos, además… (risas). Yo creo que son dos películas diferentes, dos directores diferentes; me resulta difícil compararlas. Creo que cada uno tiene sus virtudes, y también sus carencias. Yo en La flaqueza del bolchevique, quizá porque intervine en el guión y porque también es una historia más sencilla, basada en un par de personajes, pues a lo mejor veo más aproximación a lo que yo quise contar en la novela. En El Alquimista impaciente hay muchos personajes, es una historia más complicada, difícil de resumir en muy poco tiempo. Pero vamos, no diría que me siento más identificado con una que con otra, o que prefiero una a otra en términos cinematográficos. Siendo muy frío y muy numérico, las dos películas las calificaría con un notable, un siete con algo… que, por cierto, es como están calificadas ambas en el IMDb.

Antes, en la charla-coloquio, le han preguntado que qué libro de los que ha escrito cree que es más fácil de llevar al cine. Yo matizo la pregunta; si se le diera la oportunidad de llevar al cine alguno de sus libros, como director y sin límite de presupuesto, ¿cuál sería? Yo dudaría entre La sustancia interior o Carta blanca. La sustancia interior sería una enorme producción con un montón de personajes y una catedral con la que me gastaría un zurrón de dinero en reproducir, aunque fuera digitalmente; la verdad es que eso sería muy divertido para mí (risas). Y si no Carta blanca, que es una historia muy salvaje. No sería para todos los públicos, sería una película con la que mucha gente se saldría del cine, seguramente, pero me gustaría eso… rodar algo muy contundente.

Respecto a la crisis del cine español, ¿opina que la literatura española se ve contagiada por ella? Yo creo que la literatura española no está mal, quizá no es el Siglo de Oro, pero no está mal. Hay muchas cosas. Lo que a mí me preocupa de la literatura española es que veo el panorama un algo cerrado, y las cosas un poco inmóviles. Salen pocas voces nuevas, y las voces consolidadas en cierto modo son, o tienden a ser, conservadoras; quiero decir, son muy fieles a lo que ya han hecho. Yo veo poco riesgo, por lo menos para lo que a mí me gusta. Creo que cuando un escritor descubre algo está bien, pero no se debe quedar ahí, tiene que intentar descubrir más cosas y, a lo mejor, jugársela más de lo que se lo juega la literatura española.

Ha tratado un montón de géneros, tanto policíaco como juvenil, incluso infantil… ¿con cuál se siente más cómodo? Yo me siento cómodo con todos. Realmente si no, no los haría. Va por épocas. A veces cuando me meto en algo es porque es lo que me apetece en ese momento. Yo ahora estoy haciendo novela policíaca, que hacía mucho tiempo que no lo hacía, y me siento muy cómodo porque veo que ha pasado el tiempo suficiente como para poder hacerlo de forma diferente. Cuando termine esta novela lo último que me apetecerá será hacer una novela policíaca. Cuando acabe ésta haré cualquier otra cosa, de hecho tengo una idea. Me gusta mucho la Historia, también… pero me gusta mucho todo lo que he hecho. Realmente lo que no me gusta es lo que no he hecho.

¿No hay nada que no haya hecho porque no se atreviera? Porque no me atreviera… hombre, por ejemplo, con determinado tipo de ficción histórica, muy antigua, yo no me atrevo porque creo que hay que tener unos conocimientos que no sé si tengo, o que me costaría mucho adquirir. Luego hay determinados géneros para los que no me siento muy preparado…

¿Cómo cuáles? Ciencia ficción, fantasía… por ejemplo, las historia de amor yo siempre las mezclo con otras cosas; no puedo escribir un lovestory, a mí no me sale, yo tengo que mezclar otras cosas. No podría meterme tan directamente en una historia amorosa.

Al hilo de eso… ¿hay algún patrón que se repita en todas sus novelas? Porque las historias de amor, precisamente, parecen ser un elemento recurrente. Sí, pero nunca es una historia de amor, una novela de amor, siempre hay otros elementos. O la historia de amor aparece como algo accesorio, o la historia de amor no es del todo clara, o es una historia de un amor platónico, de un amor frustrado, o es un símbolo de otra cosa. Siempre está ese elemento ahí, porque yo creo que el amor no es sólo la pasión humana más extrema y más límite, sino que también cómo amamos y cómo desamamos dice mucho de cómo somos. Pero no me siento motivado como para hacer de eso el centro de la historia.

Quizá en La flaqueza del bolcheviqueLa historia de amor está ahí, pero es una historia de amor muy rara, una historia de amor no realizada, extraña, está mezclada con otras cosas. Es una historia de amor que en realidad habla, más que del amor, de la pérdida. De la pérdida en el más amplio sentido, no sólo de la juventud o de los ideales, sino de la pérdida en general. De cómo la vida es dejar de tener cosas que tenías, más que conseguir cosas, que es lo que a veces creemos. Yo creo que la vida es cosas que vamos consiguiendo, y alguna conseguimos, pero en muchos aspectos es ir perdiéndolas… La historia de amor en La flaqueza del bolchevique casi es como una especie de foco que ilumina ese mensaje. Es una historia de amor imposible, irrealizable, condenado a ser pérdida en el propio momento en que arranca. La historia de amor no tiene la entidad central de la novela, aunque sea un poco el argumento.

Con la trilogía de Getafe trata el tema juvenil… ¿le supuso alguna dificultad meterse en la mente de una mujer, y encima adolescente? Me supuso mucha dificultad, pero bueno, yo creo que de esas dificultades está hecho el trabajo del novelista. Si sólo escribes sobre personajes que se te parezcan, pues no eres novelista, eres alguien que hace diarios encubiertos. Yo creo que lo bonito precisamente de hacer novelas es jugar a adoptar puntos de vista que no son los tuyos, perspectivas que no son las que tú tienes. Yo escribí mi primera novela juvenil cuando ya era adulto y tenía 31 años, quiero decir, que ya empezaba a perder de cierto modo el contacto con la adolescencia. Y no quería perderlo del todo. Quería saber cómo está viviendo esto la gente que ahora está siendo adolescente.

¿Por qué una mujer, en lugar de un hombre? Una mujer porque me interesaba mucho esa perspectiva, me parecía que me aportaba más. Más capacidad de reflexión, más capacidad de análisis, más sensatez, más serenidad, a los 15 años, de la que a lo mejor habría tenido un chico. Y luego, pues porque un elemento muy importante de la adolescencia son tus relaciones con el otro sexo, y creo que la adolescencia es algo que siempre vivimos de una manera muy conflictiva y muy problemática, con una cierta angustia por el desconocimiento del otro. Esto era como una forma de desquitarme. ¡Pues ahora me voy a poner del lado de la mujer! Voy a hacer que ella sea la protagonista, voy a intentar pensar como pensaría ella. Superar todo eso.

Si tuviera que elegir, se consideraría mejor escritor ¿de diálogos o de descripciones? Pues en las dos cosas he currado mucho. Porque las descripciones me parecen importantes, pero creo que al lector de hoy no le puedes dar descripciones del siglo XIX porque no las necesita. El lector de hoy ha visto todo en la televisión, por lo que tienes que darle descripciones que subrayen más lo significativo, y no que sean muy enumerativas. Yo me las tomo con mucho cuidado; describo poco, pero lo que describo tiene para mí mucho valor, y los diálogos son para mí fundamentales, porque es el cómo los personajes se presentan. Me he esmerado mucho en el diálogo, quizá he trabajado más el diálogo que la descripción.

¿Qué cree que es más fácil de conseguir en el lector, la risa o el llanto? Los de verdad son igual de difíciles. Es decir, la sonrisa puede ser relativamente fácil, y la tristeza fácil también. Pero yo en el cine he llorado muy pocas veces, por ejemplo. Sí, me he podido entristecer, me ha podido parecer amarga una historia, pero eso es fácil. Sonreír, pues también. He sonreído mucho en el cine, pero es muy difícil reírte con verdaderas ganas. El llanto y la risa que realmente merecen la pena, y que son intensos y profundos, creo que son igual de difíciles.

¿Se siente orgulloso cuando un lector le dice “he llorado contigo”? Sí, la verdad es que sí. Me siento muy orgulloso de lo que la gente ha llorado con la Trilogía de Getafe, con lo que la gente ha llorado con la Nieve y la doncella, que muere un personaje, con lo que la gente ha llorado con La flaqueza del bolchevique… me siento muy orgulloso de eso, sí.

Por último… ha ganado un premio Nadal, ha quedado finalista varias veces de otros premios, ha conseguido que le lleven al cine dos novelas, cosa que aquí en España es bastante complicado… pero, ¿le queda algún sueño por alcanzar en su carrera de escritor? Sí, bueno. No es tanto los premios, o sea, los premios son muy gratificantes, y algunos incluso te ayudan a pagar las facturas y el colegio de los hijos, cuando los tienes, lo cual está muy bien, pero yo creo que la verdadera gratificación es dar con una historia con la que aciertas. Yo no sé cómo he acertado hasta la fecha, pero me gustaría acertar un poco más, más veces…

¿Cómo sabe cuándo ha acertado? Lo sabes porque cuando a un lector le gusta un libro, se lo apropia. Es así de simple. Cuando alguien realmente disfruta de una lectura la hace suya, y además, forma parte ya de su forma de ver la realidad. Ése es el triunfo de un escritor. El otro día me mandó un mail una chica que no conozco, y me dijo “pues te sigo leyendo, y si alguna vez ves por ahí un lugar en Internet que se llama reina sin espejo, esa soy yo”. Ese es el título de una novela mía, esa es una historia que yo he escrito, y esa mujer ha convertido eso en una parte de su realidad. Lo ha hecho suyo, ya no es mío. Es más de ella que mío. Ése es el momento en que triunfas con una obra literaria. Cuando la pierdes, cuando se la queda otro.

Lucía Cores Sarría

Best Seller: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

cerillaFlickan som lekte med elden, literalmente “La chica que jugaba con el fuego”. ¿No hubiera tenido más sentido la traducción más pura y literal en nuestro idioma? ¿Quién dijo que los títulos largos no tenían gancho? Hay que reconocer que, cuanto menos, resulta vistoso, si bien un poco incómodo a la hora de recomendárselo a algún conocido (más que el título de un libro, parece la brevísima sinopsis de alguna película independiente de cine iraní). Hace unos meses llegó a nuestras librerías la segunda entrega de Millenium, pero aunque el ejemplar estuvo pronto en mi propia librería (léase: la estantería de mi cuarto), necesité una tarde de sábado sin nada que hacer y una incómoda situación de mucha duda existencial, para atreverme a desenvolver el plástico brillante que estrechaba amorosamente las 752 páginas que encierran la continuación de Los hombres que no amaban a las mujeres. Aquel día me fulminé 500 páginas de un plumazo, y al día siguiente las restantes; exagerando, diría que me quedé dormida sobre la tapa del libro… Si bien como almohada se me antoja algo incómodo, lo recomiendo encarecidamente como antidepresivo y fórmula de evasión de ‘este nuestro mundo’.

En la segunda entrega se confirma lo que quizá se insinuara en la primera para los lectores más sutiles: Mikael Blomkvist no es el protagonista de la saga Millenium, o, si acaso, no es ni mucho menos el protagonista absoluto. Tanto título como portada hacen homenaje, en los dos volúmenes hasta ahora publicados, a esa pequeña coprotagonista de huesos finos, rasgos afilados, mirada dura y alma retorcida y luchadora que en la primera novela apareciera como personaje complementariao de Blomkvist, y que en la segunda se lo ha comido de calle, tomándole delantera con un importante carrerón. El amor de Stieg Larsson hacia la literatura de Astrid Lindgren, que queda patente desde que su varón protagonista fuera bautizado como Kalle Blomkvist, se reafirma en la caracterización de Lisbeth Salander como una Pippi Calzaslargas algo crecidita y poseedora de una maldad y astucia que, si bien no dejan de ser brillantes, llegan a poner los pelos de punta. Cuesta imaginarse a una cría de nueve años tatuando en el torso de un hombre desnudo “Soy un cerdo sádico, un cobarde y un violador”… ¿soy la única que se horrorizó al tiempo que sonreía con irreprimible alegría? Igual debería hacérmelo ver; aunque si Salander, nuestra problemática heroína, aún no ha ido al psicólogo después de todo lo vivido, creo que aún queda un respiro para mi conciencia.

En fin, finalizo este post dándome cuenta de que no he desvelado ni poco ni mucho de la trama, sino nada. El otro post en este blog publicado consistía en una fusión de crítica literaria con crítica a los best-seller, hijos de la literatura, pero a estas alturas hemos de sustituir la palabra ‘best-seller’ por la de ‘megaseller’, y arriesgándome a quedar de exagerada, afirmo que cuando hablamos de gigantes mitológicos, las normas de los humanos se quedan cortas. En este post simplemente me limitaré a alabar la capacidad del difunto Stieg Larsson para enganchar malsanamente al lector con tramas sutilmente esperables pero con giros sorpresivos, y sobre todo, ensalzo el don del autor para crear personajes que deberían horrorizar a cualquiera y que, sin embargo, tienen un carisma tal que es inevitable adorarlos. Resumiendo, creo que puedo afirmar sin miedo a equivocarme, que La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina encantará a aquellos que devoraron el primer tomo en dos días, y horrorizará a aquellos que no lograron pasar de las diez primeras páginas. Acción e intriga aderezados con algo de crítica social y una buena (a veces excesiva) dosis de morbo, que dan como resultado un plato muy parecido al anterior, aunque en modo alguno reiterativo. Queda por ver si la última novela de Stieg Larsson (y no digo de la saga, ya que por ahí se habla de que la editorial encomiende el trabajo a otros escritores…¡terror!) está a la altura de los dos anteriores. ¡Habrá que esperar hasta junio!

Fuentes: 1 2 3 4

Tres enfoques entre miles posibles

Si en google tecleas ‘tecnología blog Internet’ (así, sin nexos que den coherencia sintáctica ninguna), te aparecen “aproximadamente 335.000”. Yo sólo voy a escoger tres, y es posible que ninguno de esos tres aparezca en ese inmenso listado, aunque es muy probable que los tres lo hagan. El primero es el blog de Enrique Dans (“El blog de Enrique Dans: Información y opinión acerca de los Sistemas y Tecnologías de Información”), el segundo el de Mariano Amartino (“Denken Über, un simple weblog”) y el tercero es el de Sebastián Delmont (“ZonaGeek”)

Analicemos en primer lugar lo que les une, o más bien, lo que los reúne en este post de mi blog (un blog sobre blogs… ¿metablog?). Los tres tratan una temática común (tecnología e Internet, si acaso también información); un 90% de las entradas hacen continúas referencias al ‘último grito’ en tecnología, software o, especialmente, en todo lo que lleve un http:// por delante. Los tres blogs son de autor único (todos ellos varones, aunque no sé hasta qué punto es ello significativo); dos de ellos están relacionados por su blogroll (ZonaGeek está en el listado de Danker Über); todos tienen un buen número de visitas (a juzgar por el número de comentarios diarios), y ninguno pertenece a un ‘anillo de blogs’. Son independientes, y muy individualistas.

Pero comparando las tres publicaciones, nos encontramos con tres estilos marcadamente diferentes, tres estilos propios y personales, que dejan patente que cada blog es hijo de su padre y de su madre (en este caso, de familia uniparental). En el de Enrique Dans vemos un blog que, si bien es informativo y publica cosas de interés, tiene un aspecto más reflexivo que utilitario. Largos textos con un estrecho interlineado y apenas unas poca palabras que destacan en el ‘azul-hipervínculo’, si acaso alguna que otra negrita, y siempre alguna imagen o vídeo que ilustre la entrada; se podría decir que tiene más aspecto de documento de Word que de post de Internet. Si lo buscamos en bitácora.com, encontramos entradas suyas votadas con 68 puntos, si bien no es su blog el primero que aparece al realizar la búsqueda; es tal la repercusión mediática del propio blogger, que antes se lo encuentra por los comentarios en otros blogs acerca de él que por el suyo propio. Muy parecido, pero diferente, es el blog de Mariano Amartino; éste es más dinámico, lleno de enlaces, entradas generalmente breves y de letra grande, con multitud de vídeos e imágenes, llamativos títulos en rojo, y un recuadro al final de cada post que permite compartirlo y votarlo con páginas como meneame.com, del.icio.us, Facebook y copada.net. Por último, tenemos ZonaGeek, probablemente el blog que más se diferencie de los otros. Para empezar, tiene una apariencia extremadamente sobria e incluso minimalista; una paleta de colores en la que sólo encontramos un blanco, un gris claro y el rojo, y una tipografía de palo, negra, pequeña y discreta, en contraste con los títulos (rojos y grandes). No hay apenas gadgets que llenen el vacío general de la página, no hay complemento al texto excepto algún que otro vídeo, y no hay servicios que permitan difundir el blog con un solo clic. Sólo está el autor con sus entradas (que son muy reflexivas, a veces incluso divagantes), y los comentarios de los lectores.

En búsqueda del nicho perdido

Los grandes medios de la comunicación vienen desde hace tiempo despertándose con la frente perlada de sudor y el corazón acelerado a altas horas de la madrugada. El número de ventas en papel disminuye, y aunque el tráfico online sí disfruta de un moderado crecimiento, queda claro para todos que hay un buen pedazo de la audiencia que se pierde por el camino… ¿dónde están los niños de Hamelín?

Llega el domingo por la mañana, y Elpais y compañía disfrutan de un pequeño descanso; los suplementos dominicales mantienen la tirada, y así los tabloides más prestigiosos pueden disfrutar de un café humeante mientras hojean el periódico por la mañana, sentados en una mecedora y envueltos quizá en un cómodo y clásico albornoz de seda. La desaparición del soporte en papel, la minimización del periodista a simple algoritmo, la invasión del ciudadano que reclama su papel en el proceso informativo…; todo ello parece ser aún una pesadilla difícil de creer. Pero si es todo fantasía… ¿a dónde ha ido la audiencia que se desliza, como los granos de un reloj de arena, día a día a algún lugar desconocido? ¿por qué cada vez hay más portales de noticias, y cada vez menos periodistas? Pero la pregunta que definitivamente hace que tiemble la taza de café y quede por siempre arruinada la bata de seda no se hace de rogar: ¿hemos llegado al punto en que la información no vale dinero?

Internet está siendo invadido por la evolución lógica de su propia esencia: la web 2.0. Es la cultura del P2P, peer to peer, y no, no estamos hablando sólo del eMule, sino de la interminable lista de software como los blogs, las wikis o los RSS, lista a la que muy recientemente se ha unido twitter, la quintaesencia del microblogging y de la perpetua dependencia a la comunicación. Tres millones de usuarios responden día a día, y en sólo 140 caracteres, a la pregunta “¿Qué estás haciendo?”. Es incalculable la cifra de lectores que tiene cada uno de estos mensajes, ya que varía según el círculo social del miembro que publique, pero no es difícil aventurar que supera con creces las relaciones humanas normales de las que venimos disfrutando los últimos dos mil años de Historia. Esto puede ser considerado una amenaza por nuestros grandes señores del papel, ya que ahora la gente lee más a la gente, y menos a los periodistas. Pero si no amenaza, sí debe inspirar respeto. La prensa tiene dos opciones: cerrar los ojos a la evidencia, intentar ignorarla con todas sus fuerzas (que no son pocas, teniendo en cuenta que aún disfruta del título de cuarto poder) e intentar aguantar hasta desaparecer, o bien puede aceptar lo inevitable y al menos intentar sobrevivir adaptándose a la nueva realidad. “Si no puedes con tu enemigo, únete a él” Así que ya ha comenzado la carrera entre medios por invadir unos nuevos mercados que, en este equilibrio sobrenatural de capitalismo utópico que sólo Internet puede ofrecer, están vacíos a espera de colonos que los ocupen. Pero los grandes medios no deben olvidar que esta vez no gana el más fuerte, sino el más rápido.

Del eje del mal a una respetable potencia

En Julio de 2008, el candidato a la presidencia Barack Obama decía “Irán es una gran amenaza”; pero el ahora presidente de los Estados Unidos emitía el 19 de marzo un vídeo oficial desde la Casa Blanca alabando la cultura iraní, asegurando el respeto mutuo existente entre los dos países, y ofreciendo a Irán que  tomara un puesto en la Comunidad de Naciones. ¿Hablamos del mismo hombre? Parece ser que sí, ya que presidentes negros de los EEUU, hasta el momento, sólo ha habido uno.

El discurso de Obama durante las elecciones parecía no divergir en exceso de la política que ya venía practicando EEUU con la República Islámica. El conflicto entre los dos países se remonta a 1980, año en el que EEUU rompió relaciones con Irán a raíz de que unos activistas de la revolución islámica tomaran la embajada estadounidense. No obstante,  pese a que George Bush declarara durante su canditatura  a Irán miembro del “Eje del Mal”, el comercio entre las dos naciones ha aumentado; éste es el motivo por el cual Obama, durante su canditatura, exigió que Bush endureciera su política con Irán y le aplicara sanciones económicas. Pero una vez asentado en la Casa Blanca, Obama extiende los brazos y parece olvidar, muy oportunamente, su anterior postura respecto a Irán.

Y ¿qué piensa Ahmadineyad? El presidente iraní se ha mostrado sorprendido por las alabanzas prodigadas por Obama hacia la cultura de su país, como revela en una entrevista distruibuida por el New York Times. En ella, compara a Bush y a Obama (comparación de la que sale vencedor el segundo), y agradece el cambio de política que parece estar iniciando el nuevo presidente de los EEUU. No parece recordar los comentarios que predicara el candidato por Illinois, aunque lo que sí que no deja de recordar es que las palabras son sólo palabras, y que es importante que lo dicho por Obama se vea apoyado por actos. Cuando el periodista le insinúa al presidente de la República Islámica que la mala imagen que muestra ante el mundo ahora Estados Unidos por culpa de Bush es similar a la que muestra Irán, Ahmadineyad responde: “¿Dónde? ¿Con quién? ¿Con quienes están en el poder, o con la gente? ¿Con qué gente y con qué Gobiernos? Contamos con el apoyo de 118 miembros del Movimiento de Países No Alineados. Estoy de acuerdo en que nuestra reputación no es buena entre el Gobierno estadounidense y algunos europeos. Pero ése es su problema. Todos los pueblos están hartos del Gobierno de EE UU.”

EEUU exige un cambio en Irán, que “afloje el puño”. Pero Irán también tiene algo que decir. Aunque la hegemónica superpotencia haya conseguido un efectivo lavado de cara con su nuevo presidente, la expresión ‘un gigante con los pies de barro’ sigue en boca de muchos. Y caiga o no, Estados Unidos no debe olvidar lo que ya ha sido dicho por Ahmadineyad: “Los tiempos en que un país podía dar órdenes a otros ya han pasado.”

El ‘boom’ de la literatura fantástica

Dragón Blanco

 

Nerd, friki, tío raro… ¿J.R.R.Tolkien? ¿Ese no es presidente de la República Sudafricana?

Hasta finales de los noventa, la literatura fantástica era tema de pocos, y estaba cargada con una serie de connotaciones que hoy en día están casi extintas. Apenas unos pocos ‘freaks’ del género conocían a Úrsula K. Le Guin o C.S.Lewis, nombres que ahora, aunque sea de oídas, suenan a todos por las adaptaciones al cine de sus novelas (Cuentos de Terramar, Las crónicas de Narnia). Además, el que leía este tipo de literatura generalmente lo hacía porque había llegado a ella a través de otro género, del que tradicionalmente se ha considerado (injustamente, a mi parecer) a la literatura fantástica una rama secundaria: la ciencia-ficción. Así, muchos de los ‘trekkies’ y fans de Star Wars llegaban a través de novelas como las de la saga de Ender a otro tipo de ficción, en la que las espadas láser y las naves espaciales eran sustituidas por espadas y hechicería. No obstante, en la década de los ochenta el género fantástico tuvo un importante impulso gracias a la aparición, a finales de los setenta, de Dungeons&Dragons  , que sentó las bases de los juegos de rol modernos. A raíz de este nuevo mundo creado por Gary Gygax y Dave Arneson, que con sus elfos y dragones parecía beber directamente de fuentes tolkenianas (que a su vez beben de la mitología escandinava), empezaron a aparecer series de libros de bolsillo que narraban historias cortas y ligeras de leer. Nos referíamos a las cada vez más conocidas sagas de Dragonlance, que a día de hoy tiene más de cien libros publicados  o a Reinos Olvidados, conocida tanto por su juego de rol como por su famosa trilogía de El Elfo Oscuro. Este tipo de novelas, que suelen rondar las 300 páginas y tienden a agruparse en trilogías, pentalogías e incluso heptalogías (como Índigo, de Louise Cooper), tienden a sacrificar calidad por ‘lecturabilidad’. No son maravillas de la literatura universal, ni mucho menos, pero parecen más accesibles a un público joven y emergente que las más de mil páginas de El Señor de los Anillos.

No obstante, este tipo de literatura adquirirá una popularidad hasta entonces desconocida con el estreno, a partir del 2001, de la trilogía del El Señor de los Anillos. Gracias a una técnica que hasta entonces no había existido en el cine, Peter Jackson llevó a la pantalla la saga épica, con un esfuerzo y una inversión económica no menos épicos.

 

 

Esto, sumado al ‘fenómeno Harry Potter’ (que comenzó en nuestro país en 1999), hizo que se mirara con otros ojos a todo lo que tuviera que ver con elfos, magos y dragones.

Actualmente el panorama español es reflejo de esta situación general de la literatura fantástica. Escritores noveles como Laura Gallego García o Rafael Ábalos están haciendo mercado con producto nacional, aunque siga existiendo una predominancia extranjera en este sector. Además, la temática fantástica no solo ha colonizado el mundo del cine, si no que ha saltado a otros campos como los videojuegos, y ha creado todo un amplísimo comercio de merchandising con figuritas, camisetas y ediciones para coleccionistas. 

El caso es que, aunque sea por razones puramente capitalistas, por fin la literatura fantástica es un género más entre otros, y no es raro encontrarse a una pija consumadísima afirmando excitada que se ha visto las tres películas de El Señor de los Anillos con subtítulos y en versión extendida.

 

 

Fuentes:

www.wikipedia.com
http://blogs.gamefilia.com/el-kabrilla/10-01-2009/18066/dragonlance-el-retorno-de-los-dragones
http://laliteraturadelofantastico.blogspot.com/

¿Existirán las bolas de cristal en el futuro?

La comunicación mediática ya es digital; no es futuro, ya sea próximo o lejano, sino pura realidad. Pero aún queda una pequeña resistencia, ese último baluarte analógico en el que se parapeta la prensa impresa mientras, asediada por las nuevas tecnologías, raciona víveres y reza al tiempo que cuenta los días que le quedan de vida. El mundo está cambiando, aunque en realidad siempre ha estado en perpetuo cambio. No obstante, ahora nos parece que la metamorfosis se da más rápido que nunca, quizá porque lo estamos viendo desde dentro; lo que es un caos desde el ojo del huracán, podría parecer una pequeña columna de suave brisa vista desde lejos, con la perspectiva que sólo concede la Historia. A periodistas, teóricos de la comunicación, innovadores empresarios y simples vendedores de hardware en la tienda del pueblo, se les llena la boca de agua al afirmar el apocalíptico y absoluto final de la comunicación tal y como la conocemos. Algunos, muy atrevidos ellos, afirman sin reparo alguno que Microsoft será una parte más del “gigantesco entramado empresarial de Google”, mientras que a su vez, el presidente de Microsoft, en 2007 afirmó que en diez años no existirán ni periódicos ni revistas impresas. Y a la prensa impresa… ¿quién le pregunta?

Lo que sí es cierto, no obstante, y desaparezcan los medios analógicos o no, es que el modelo de comunicación está cambiando, y no sólo en el sentido de que se está perdiendo la unidireccionalidad, como decía varios post más abajo. Como afirma Xosé López García en el artículo “La comunicación del futuro se escribe con L de local”, actualmente se está dando un doble fenómeno en el ámbito de la comunicación que contrapone la globalización con la localización. Para él, en un futuro que ya está empezando a manifestarse, habrá una tendencia imparable a que las grandes multinacionales se unan (hecho que refuerza las predicciones de una futura unión entre Google y Microsoft), así como existirá una predominancia de grandes agencias de noticias, mientras que al mismo tiempo habrá un crecimiento de la prensa local (que ahora amplía su público gracias a la vía de Internet) y un impulso del periodismo ciudadano. Xosé López ha bautizado este fenómeno doble como ‘glocalización’. También encontramos en algunos blogs una idea respecto al futuro de la comunicación que ya se nos aventura en el vídeo con el que se inicia este artículo; el avance de la tecnología está provocando tal diversidad que en lugar de facilitar las cosas, todo es más complejo y cada vez se dificulta más la labor del usuario. Por ello, en un artículo sobre Bill Gates se afirma que la solución está en unificar todas las utilidades que ofrece la tecnología en un solo aparato. Al hilo con el tema, en este link encontramos un artículo que señala las interfaces dinámicas como una de los elementos más característicos de la tecnología del futuro; como podemos ver en el vídeo de Microsoft, la tendencia de los sistemas operativos se inclinan hacia lo más sencillo, hacia aquello en lo que el usuario pueda manejarse por puro instinto. Con motivo del 25º aniversario de la agencia Burson-Marsteller en España, ésta publicó en el 2008 un libro con las reflexiones de 25 expertos sobre el futuro de la comunicación. En el siguiente blog se comentan alguna de las citas, y personalmente, discrepo de la reflexión final que propone la periodista: “Según los expertos consultados, el elemento clave es establecer una relación basada en la confianza y el trato personal. ¿No creéis que los blogs y los podcast nos pueden ayudar a conseguirlo? No puedo evitar sentir cierta aprensión por esa fe inquebrantable que arropa hoy en día a todo lo que tenga que ver con el periodismo ciudadano; aunque no deje de ser paradójico que lo diga yo aquí, en un blog, mantengo mi opinión de que el ‘periodismo 2.0.’ no es sino otra de las muchas variantes del ‘opio del pueblo’. Con la democracia por bandera, afirman darnos voz, pero al final a efectos prácticos, la palabra sigue estando en boca de los poderosos.

En fin, retomando el hilo inicial, afirmo que el caso es que aquí todo el mundo saca sus bolas de cristal en cuanto se presenta la oportunidad, pero mucho tiene que avanzar la tecnología para que, a través de finísimas pantallas táctiles transparentes y retroiluminadas, podamos vislumbrar con certeza el futuro que nos espera a la vuelta de la esquina.

Fuentes:

http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/6228988.asp
http://www.ull.es/publicaciones/latina/ambitos/5/31xose.htm
http://www.vanderreis.com/blog/el_futuro_de_la_comunicacion/
http://www.pcwla.com/pcwla2.nsf/articulos/5434AC5A016EAF3A8525721700523969
http://blogocorp.blogspot.com/2008/04/el-futuro-de-la-comunicacin-segn-25.html
http://www.lainformacion.com/


Best Seller: Los hombres que no amaban a las mujeres

Días antes de la publicación de la primera novela de la trilogía Millenium, pero con los dos siguientes libros escritos y firmados, Stieg Larsson fallecía de un ataque al corazón. Hoy ya se han publicado en castellano dos de los tres libros (el tercero está en camino) y ambos están entre los cinco más vendidos en España. Es inevitable preguntarse… ¿tendrían el mismo éxito de ventas si no se hubiera publicado póstumamente? Quizás sí, quizás no.

La primera novela de la trilogía Millenium

Con su primera novela, Stieg Larsson nos pinta con la tinta de las novelas policíacas el cuadro de la sociedad sueca con todos sus recovecos más oscuros. Un fraude económico de una gran empresa mezclado con una perversa historia sobre una familia de la élite sueca, ambos relatos hilados por la figura del protagonista: un periodista rebosante de ideales y con el carisma de aquél al que le pasa todo lo malo. No poca gente ha afirmado que no hay mejor retrato de Stieg Larsson que el que él mismo volcó en el indomable Mikael Blomkvist. La novela es ligera (pese a sus casi 700 páginas), tiene gancho, es perfectamente contemporánea y cumple un requisito fundamental de la novela negra: tiene morbo hasta saciar. En el marco de la historia, Larsson aprovecha para tratar temas que muestran más profundidad de lo que podría esperarse de inicio en cualquier novela negra: la violencia de género, la hipocresía de las altas clases, la precaria situación de los periodistas. No por nada el propio autor era un renombrado periodista sueco, implicado en la lucha contra el racismo y contra la extrema derecha.

Tras el indiscutible éxito cosechado, del que es difícil precisar qué parte corresponde al costoso esfuerzo publicitario por parte de las editoriales, qué parte a la repentina muerte del autor y qué parte a la propia calidad de la novela, el salto al cine no se ha hecho de rogar. La primera película ya está rodada y estrenada en Suecia, y se está preparando un estreno en televisión para las dos siguientes. Lo que vende, vende, y precisamente éste es un relato literario que se presta sin dificultad alguna para ser escenificado con la fuerza, el dramatismo y la acción del cine. Esta por ver si llegará a las pantallas españolas, pero visto el éxito que están teniendo las novelas, no parece arriesgado afirmar que así será.

Nos vemos pues, una vez más, ante el inexplicable, espontáneo e imparable fenómeno de los best-seller, en los que la calidad y la cantidad se difuminan como adjetivos del lector, y la fuerza del presente impide realizar una valoración objetiva, tanto para elevarlo a categoría divina como para bajarlo a los infiernos. Sólo queda decir, mientras esperamos impacientes a la publicación de la tercera entrega, que el tiempo dará la razón a unos, y la quitará a otros.

 

Interactividad en el periodismo en la red

El periodismo ciudadano y la web 2.0 están a la orden del día; si bien aún no tenemos asegurado que la figura del periodista vaya a desvanecerse en un futuro, como mínimo cada vez se tiene más claro que los modelos de comunicación tradicionales de “yo hablo, tú escuchas” ya no funcionan. Pretender una comunicación unidireccional sin feedback en la red es un suicidio asegurado. Conscientes de esta realidad, los medios de comunicación digitales tienen que adaptarse y esforzarse en que, aunque sea aparentemente, el ciudadano se sienta presente, con secciones de “participa”, blogs, votación de noticias… Además, según la ‘internautización’ (valga el palabro) de los medios se ha ido afianzando, han empezado a aparecer una serie de portales más allá de los propios medios que aúnan y recogen miles de noticias. De un vistazo, el usuario puede leer veinte titulares diferentes (que además se van renovando con relativa frecuencia) y comentar, votar y enviar las noticias que desee sin restricción ninguna. Estos portales de noticias (como terra.es) se caracterizan porque rara vez se identifica a las fuentes y la mayor parte de los contenidos provienen de teletipos de agencias, a diferencia del elaborado proceso de un medio digital. Pero no sólo eso; por encima de este segundo nivel de agrupación informativa, encontramos un tercer nivel que supone un paraguas aún más amplio que los anteriores: los marcadores sociales de noticias. Estamos hablando de meneame.com o fresqui.com, webs en las que la democratización del sistema informativo es absoluta. Las noticias son votadas y comentadas, en algunos casos ‘meneadas’, y según estas características, se establecen los criterios para ordenarlas por orden de importancia. De esta forma, según la preferencia de los usuarios, podemos encontrarnos noticias de elpais.com al lado de una entrada de un blog de un ciudadano desconocido; el interés de los usuarios marca la importancia de cada una, los ciudadanos eligen sin que la autoridad del medio se imponga.

En el portal terra.es debajo de cada noticia se ofrece la opcion de enviarla a marcadores (como meneame, digg o del.icio.us).

También, aunque no siempre, algunas secciones (como “corazón) permiten el comentario de los usuarios, valoración del uno al cinco y enviar la noticia a un correo electrónico. Es significativo que tanto en los portales de noticias (como terra), como en los medios digitales (como el malagahoy.com ), como, por supuesto, en los marcadores de noticias (máximo representantes de la democracia informativa), no es necesario registrarse; se exige un nombre, una dirección de e-mail (que no se muestra a los otros usuarios) y meter un código de seguridad para evitar posibles ataques de hackers, pero nada más. No obstante, todos estos medios se reservan el derecho a eliminar los comentarios fuera de lugar u ofensivos, aunque este control no sea a priori, sino a posteriori.

La interactividad en los periódicos digitales es quizá más rica que la de los portales de noticias o los marcadores; en el malagahoy, por ejemplo, encontramos encuestas, secciones para enviar fotos de tu mascota o secciones de quejas y reclamaciones, en las que los ciudadanos sugieren temas al periodista para que redacte noticias.

El mundo está hablando, ¿tú escuchas?

Hasta la televisión se rinde a su poder imparable, y se ve obligada a publicitar al que está en vías de ser su mayor enemigo: Internet. El medio que aúna todos los medios ya no es una
frikada de los noventa, un lujo para pocos, una palabra en boca de ajetreados bussinessmen y de raros. Ahora es herramienta de trabajo, ‘el pan de cada día’, es entretenimiento, es vídeo, imagen y sonido; es el medio través del cual se transmite la información como en el aire las palabras. Pero ahora, en lugar de estar sujeto a las reglas del tradicional marco espacio-temporal, se abre un nuevo universo de vínculos e hipervínculos, de multimedia y diversificación de datos que se extiende en una miríada incalculable de opciones. La comunicación ahora tiene forma de red.

Como se dice en el reportaje de informe semanal, 24 millones de españoles son ya usuarios de la red, y en Europa la tasa alcanza más del 50%. Para el escritor Gerd Leonhard Internet no es sólo una realidad cotidiana, es el futuro. Llega incluso a afirmar, atrevimiento que raya con la ciencia ficción, que en dos o tres años no habrá diferencia entre lo online y lo offline. Internet y realidad fusionados como uno solo. En el documental se hace un fugaz repaso a los últimos… ¿milagros? ¿logros? mediáticos de Internet, en los que la política estatal no ha podido poner barreras a la transmisión de la información. Miles de monjes budistas se hicieron a la calle en el 2007 para protestar contra el gobierno dictatorial birmano, y pese al denodado intento de represión y aislamiento informativo, la Junta Militar no pudo evitar que por todo el mundo viajaran imágenes de las violentas medidas coercitivas que se tomaron contra las protestas pacíficas. Desde Irak, último gran desastre bélico y mediático de EEUU, fluyeron por la red testimonios personales de los afectos por una guerra que se quiso vender como algo diferente a lo que era. Como ejemplo contrario, como buen uso de las herramientas que ofrece Internet, tenemos el ejemplo de la campaña política de Barack Obama. En lugar de luchar contra la corriente general de la actualidad tecnológica, sus asesores utilizaron al gigante mediático a su favor, hasta el punto de que se ha llegado a afirmar que parte del éxito de la canditatura de Obama tuvo mucho que ver con el marketing viral que se puso en acción para publicitarlo.

Por otra parte es importante no dejar de destacar lo que realmente es el punto más fuerte de Internet: su carácter democrático y participativo. Internet rompe con la linealidad del modelo informativo, implantando la regla del feedback (retroalimentación del emisor por parte del receptor), y da voz a todos aquellos que creen tener algo que decir, sin que, como ya se ha dicho antes, haya limitaciones de tiempo o espacio. Sus contenidos no sólo están en continuo cambio, sino que provienen de los propios usuarios, de modo que no es arriesgado afirmar que la evolución de Internet en su conjunto depende íntegramente del grado de implicación que se consiga entre los que luego harán uso de la red que ellos mismos están creando. En el audiovisual se resalta la importancia cada vez mayor que está adquiriendo la web 2.0 que parte del concepto de periodismo ciudadano, y se señala también la relevancia indiscutible de las redes sociales (como Tuenti o Facebook), con las que se rompe el mito de que la red aísla las personas; los jóvenes ven la tele con el portátil apoyado sobre las piernas, y es usual que visiten tres veces o más al día su perfil, y que tengan, incluso, cuenta en diferentes redes sociales.

Lo que nos viene a decir todo esto es que hoy en día Internet es una realidad, y para algunos, el futuro absoluto. Su carácter dinámico y el hecho de que carezca de un poder absoluto que pueda controlarlo y limitarlo ha hecho que sea señalado por muchos como una utopía democrática, el sueño de ‘dar voz a quien no la tiene’. Termino el post con la frase que lo tituló y que también pone punto y final a la oda a Internet emitida por Informe Semanal:

“El mundo está hablando, ¿tú escuchas?”

L.C.S.

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